Darío Rodríguez

“El miedo es algo que se puede gestionar”. Urko Carmona Barandarian, escalador, tres veces campeón del mundo de Paraescalada.

Hace algún tiempo, escalando un 8A, Urko Carmona se dio cuenta de que el nudo que le sujetaba no estaba bien hecho. En ese momento, se encontraba en un lugar de la roca donde podía reposar, así que aún pudo reforzarlo algo y dar un paso más. “Me di cuenta en la mitad de la vía: miré el arnés y vi que el nudo no estaba bien rematado, así que lo retoqué un poco e hice un paso duro, pero todavía me quedaba otro paso duro de salida”. Aunque siguió escalando, aquel contratiempo no le dejaba concentrarse del todo y, finalmente, volvió a mirar el arnés. “Me coloqué en un segundo reposo, debajo de un invertido, así que estaba más incómodo, y volví a mirar el nudo, pero ya con paranoia. Entonces, me di cuenta que solo estaba atado a un anillo. En ese momento me planteé qué hacer: destrepar, colgarme…”. Pero el escalador no hizo ni lo uno ni lo otro; “me dije, qué cojones, voy a encadenar la vía, la tengo que hacer sí o sí. Así que tiré para arriba y la hice”.

En la roca, Urko Carmona siente más respeto que miedo; respeto hacia un entorno natural al que uno no tiene derecho a exigirle nada, ya que solo te da una única opción: la de adaptarte a él. Lo demás, es cuestión de cada cual. En lo que se refiere a este escalador, que empezó a trepar a los 14 años y siguió haciéndolo tras sufrir a los 16 el accidente en moto que le costó una pierna, la experiencia es un valor incalculable a la hora de dejar atrás ese miedo que paraliza a muchas personas. “El miedo puede aparecer por falta de concentración y por falta de confianza, sobre todo por no estar pensando en lo que estás haciendo, porque te están pasando mil historias por la cabeza en lugar de estar escalando. Por eso, tienes que tener un gran control mental. Yo pienso que no me voy a caer. Si vas pensando que te vas a caer, vas mal. Uno tiene que ir pensando en que no se va a caer y que, si te caes, ya se ocupará el compañero”.

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El control del miedo en la escalada tiene mucho que ver con la experiencia, la técnica, la fuerza física y mental… y, sin duda, Urko Carmona reúne todas esas cualidades, algunas de las cuales probablemente las ha tenido que potenciar mucho más que otras personas. “En realidad, más miedo tengo a coger un coche que a atarme a una cuerda. Cada uno tiene sus miedos, claro. Miedo a que te ataquen, a coger el metro, a coger un avión… pero así no se va a ningún sitio. En la escalada hay que respirar e ir tranquilo por la vía, igual que por la vida, porque, si no, es cuando te vienen los miedos y las inseguridades”.

Durante los más de 20 años que lleva escalando, Urko ha visto a algunas personas quedarse paralizadas en mitad de una vía, incapaces de moverse durante unos minutos. Compañeros que, por un instante, la seguridad en sí mismos se ha bloqueado de repente. “Pero, al final, siempre han tirado para adelante. Uno se tranquiliza y ya está. No se puede escalar con miedo porque entonces gastas mucha energía. Uno de mis consejos es que aquí hemos venido a pasárnoslo bien. Aquí no nos pagan por venir a escalar, sino porque nos gusta”.

 

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