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“Mi mejor universidad ha sido la montaña”. Alex Txikon

Alex Txikon estrenó su infancia entre montañas y a ellas dirigió también su adolescencia, llegando muy pronto con su juventud a cimas que muy pocas personas alcanzan. Se diría que el mundo se lo puso en bandeja al crecer en Lemoa (Bizkaia), rodeado de verdes y apetecibles paisajes, pero no. Lo cierto es que la montaña, al final, es una opción: te conformas con disfrutarla desde lejos, o penetras en ella y la exploras. Y Alex Txikon optó por esto último. “Desde que tenía tres años mi vida ha estado muy ligada a la montaña y a la naturaleza debido al valle en el que vivimos, y desde siempre hemos tenido tendencia a ir al  monte con las escuelas públicas. Luego, a los 14 años, me puse más en serio a escalar, y con 20 años a hacer expediciones”, explica.

Pero la felicidad para él no es tanto tocar cumbres como los viajes en toda su extensión, viajes en los que encontrar otras formas de vida y pensamiento, otras respuestas para las mismas preguntas de siempre, otras bienvenidas y otras despedidas. “La euforia y la alegría te lo da el viajar. En mi caso, no es solo el hecho de escalar una montaña. Me llena viajar, conocer diferentes países, culturas, gente, paisajes, las tradiciones de cada pueblo… Eso es bonito y lo que también aporta este deporte”.

 

Alex Txikon en el Nanga Parbat (Pakistan), en invierno de 2014.

Alex Txikon en el Nanga Parbat (Pakistan), en invierno de 2014.

 

Txikon no se considera un fanático de la montaña. No necesita subir a lo más alto del paisaje para lograr su felicidad. Sus aspiraciones tienen otros planes que van más allá de las expediciones por las que es conocido. “Este es un deporte que siempre me ha gustado, pero como me gustan otras cosas. No quiero estar ligado toda mi vida a montañas de 8.000 metros. Tengo 33 años y me gustaría quizás ascender el K2 y alguna cosilla más. Pero, vamos, poco más. No voy a estar diez años dando la lata con montañas de 8.000 metros“.

De hecho, uno de sus proyectos más anhelados es dar la vuelta al mundo. Y aunque, por una cosa u otra, este viaje se le resiste, asegura que acabará haciéndolo. “Hay cuatro o cinco ascensiones más que me gustaría llevar a cabo, pero luego ¡a viajar!”, afirma. Y es que lo que busca en definitiva es la aventura, algo que, en su opinión, se está perdiendo en la montaña. “Yo diría que en este tipo de expediciones se mezcla todo un poquito: aventura y deporte, aunque cada vez creo que es más deporte y menos aventura. Todo se está profesionalizando más. Por ejemplo, la escalada en roca es cada vez más entrenamiento en rocódromo y se está abandonando en cierta manera lo que es la aventura”. 

 

Alex Txikon en un descenso en los Picos de Europa.

Alex Txikon en un descenso en los Picos de Europa.

 

Sin embargo, y a pesar de todo, Txikon no puede evitar alzar su mirada a esas siluetas que irrumpen en el horizonte y que le hacen recordar. “La montaña da conocimientos, te da visiones de lo que es la vida. Sin duda, mi mejor universidad ha sido la montaña y en ella he aprendido muchas cosas. Nos creemos que para ser feliz hacen falta un montón de cosas, y no hace falta tanto. No hace falta el estilo de vida de Occidente. Cuando viajas te das cuenta de muchas cosas que son innecesarias”.

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