_NIG8566

“El miedo es fundamental a la hora de las retiradas, sobre todo en los deportes de riesgo, como el himalayismo. Es importante saber que la verdadera cumbre es llegar todos a casa sanos y salvos”. Alex Txikon.

Jueves 26 de marzo. Congreso Internacional de Montañismo CIMA 2015. Salón de Actos del Paraninfo de la Universidad de Zaragoza. Todas las personas presentes esperan al alpinista Alex Txikon, que acaba de llegar del Nanga Parbat (Pakistán) sin haber podido alcanzar la cumbre. Concretamente esperan que cuente su aventura, que enseñe fotos, que responda preguntas, que entusiasme con su entusiasmo. Y, minutos después, Alex Txikon lo hace. Realiza una introducción en inglés como deferencia a los de fuera. Detalla su expedición. Comparte sentimientos. Bromea sobre la “visita obligada” a Zaragoza de los alpinistas para tratarse las congelaciones. Se gana al público.

Así conocí a Txikon. Y también ese mismo día quedamos en que pronto lo llamaría y lo entrevistaría. Primero, sobre el miedo en la montaña. Después, sobre la felicidad. Y, por fin, tras sincronizar las agendas, llegó ese día, el de la entrevista. “Sí he sentido miedo. Varias veces. Y lo sigo sintiendo. El miedo es una herramienta que el cuerpo tiene como mecanismo de defensa. Te podría poner muchos ejemplos. Sin ir más lejos, este invierno, en el Nanga Parbat”, comenzó. “Cuando estábamos arriba, a 7.900 metros, las condiciones no nos permitían subir a todos y pensé continuar yo solo hacia la cumbre. Pero en ese instante tuve un escalofrío y me empezaron a temblar las piernas. Me dije, joder, es que ir yo solo para arriba… Me dio miedo y no lo hice. Decidí bajarme con mis compañeros”.

El miedo aparece y ya está. Lo escuchas o lo ignoras. Y si lo escuchas, lo manejas o te maneja. Tal vez ahí está la clave de la supervivencia. Para Alex Txikon lo importante es saber canalizarlo, o, como él dice, “convertirlo en algo positivo”, en algo que esté de tu lado. Por ejemplo, transformarlo en concentración. “Cuando vas por una zona delicada, donde no puedes cometer errores, y eres consciente de que si das un traspiés te matas, pues te entra un nerviosismo, un gusanillo en el estómago que debes saber canalizar. Es entonces cuando pienso: venga Alex, vamos a hacerlo poco a poco, y me concentro aún más. Trato de controlar los nervios y convertirlos en algo positivo, en algo que me haga abrir los ojos”.

Alex Txikon durante su ascenso al Nanga Parba, en marzo de 2015. Foto del archivo de Alex Txikon.

Alex Txikon durante su ascenso al Nanga Parba, en marzo de 2015. Foto del archivo de Alex Txikon.

 

Este deportista de élite no solo ha sentido miedo en expediciones de alta montaña, sino también en el salto base. Sobre todo, y de forma más intensa, después de los accidentes y muertes que han sufrido conocidos y amigos suyos que practicaban este deporte. “Cuando uno se pone, por ejemplo, en los Mallos de Riglos, en un saliente que tiene 250 metros en vertical, y está a punto de realizar un salto base, entonces siente miedo. Y el que diga que no tiene miedo… no sé, hay gente que tiene muchos saltos y puede estar curtida, pero siempre está ese puntito de nerviosismo”. Y es en ese momento, en ese preciso instante en que se está a punto de dejarse caer al vacío, cuando hay que saber cómo meterse al miedo en el bolsillo. “Es normal tener miedo, pero debe ser un miedo que te deje pensar, actuar. En el salto base, si te equivocas en el cálculo te has matado. Si haces algo mal, no lo cuentas”.

Pero, además de estar mentalmente preparado para afrontar los temores que invaden el ánimo a miles de metros de altura, también hay que ir con los deberes hechos. Txikon ha visto a más de uno entrar en pánico por desconocer ciertas reacciones del cuerpo cuando hay poco oxígeno. Él mismo recuerda que tras hacer cumbre al estilo alpino en el Shisha Pangma, en el año 2007, empezó a hiperventilar en su descenso desde el Campo 3. “No entendía lo que me pasaba y me puse muy, muy nervioso, y tuve miedo. Fue un compañero el que me dijo lo que tenía que hacer y poco a poco me tranquilicé. La hiperventilación es una reacción del cuerpo para suministrarse más oxígeno. Una reacción que uno puede no conocer y entrarle el pánico. Muchas veces es el desconocimiento el que hace que dudes y te equivoques, provocando que situaciones que no son de verdadero peligro se conviertan en verdadero peligro”.

 

Dejar una respuesta